Gestión del riego

Optimización del riego agrícola: por qué regar más no siempre es regar mejor

02 de marzo de 2026 · 7 min de lectura

Escrito por Fernando (Director de Tecnología) · Última actualización: 2 de marzo de 2026 · LinkedIn

Llevas años ajustando el riego y sigues sin saber si estás regando lo justo. Al final acabas abriendo el riego porque "mejor que sobre, a que falte". El problema no es el sistema de goteo: es que no tienes un modelo que te diga cuánta agua retiene realmente tu suelo y cuánta se pierde fuera de la zona radicular.

El problema real del riego por goteo en fincas grandes

Gestionar 200 hectáreas con 15 sectores de riego diferentes, cada uno con su propio suelo, convierte la eficiencia teórica en un problema de información. Tienes datos, pero no tienes un modelo que te diga qué hacer con ellos.

Datos fragmentados, decisiones incompletas

Tienes sondas que miden humedad en tres puntos. Tienes un satélite que marca zonas de estrés. Tienes los metros cúbicos por sector en un Excel. Pero ninguno de esos datos te dice cuántos litros de agua útil tiene tu suelo ahora, ni cuánto de lo que riegas se queda en zona radicular y cuánto se va por debajo de los 60 cm.

Las sondas miden un punto. El satélite te da índices indirectos. Tú sigues tomando la decisión final a ojo porque no tienes una imagen completa del balance hídrico real de cada sector.

El coste del exceso y del déficit de riego

El exceso de riego provoca percolación profunda: agua que se va fuera de la zona radicular y arrastra fertilizantes. El déficit de riego provoca estrés hídrico: la planta cierra estomas, reduce fotosíntesis y frena el crecimiento del fruto. Ambos cuestan dinero.

Sin un modelo físico que simule cómo se mueve el agua en tu suelo específico, es difícil saber si estás regando lo justo o te estás pasando cada riego. Esos milímetros de más, sumados en una campaña, se convierten en agua, energía y fertilizante desperdiciados.

El riego por goteo bien diseñado puede alcanzar eficiencias del 85–95%, pero sin control del balance hídrico por sector, parte del agua aplicada puede perderse por percolación profunda.

Fuente: FAO – Eficiencias de riego

Las variables que realmente determinan cuánto y cuándo regar

Optimizar el riego es regar aproximadamente lo que tu suelo puede retener en la zona radicular, cuando la planta lo necesita, sin perder agua por debajo ni dejar que entre en estrés hídrico. Para eso necesitas conocer tres variables clave.

Capacidad de campo y punto de marchitez permanente

Capacidad de campo es la cantidad máxima de agua que tu suelo retiene después de que el exceso drene por gravedad. Punto de marchitez permanente es el contenido de humedad por debajo del cual la planta no puede extraer agua. La diferencia entre ambos es el agua útil disponible.

Estos parámetros dependen de la textura, estructura y materia orgánica de cada suelo. Un suelo franco suele retener entre 0,15 y 0,20 cm³/cm³ de agua útil, un suelo arenoso apenas 0,08–0,12 cm³/cm³. Si riegas con la misma dosis en ambos, en uno estarás en óptimo y en otro perdiendo agua por percolación o dejando la planta seca.

La capacidad de campo y el punto de marchitez permanente definen el rango de agua disponible para la planta en cada tipo de suelo.

Fuente: FAO – Disponibilidad de agua en el suelo

Percolación profunda: qué es y por qué importa

Cuando riegas por encima de la capacidad de campo, el exceso se va hacia abajo por gravedad, fuera de la zona radicular. Eso es la percolación profunda. No la ves: no hay charco, no hay escorrentía. Simplemente el agua desaparece por debajo de los 60-80 cm donde las raíces no llegan.

Un modelo físico del suelo simula el movimiento vertical del agua en cada horizonte y te dice, antes de regar, si la dosis programada se va a quedar en zona radicular o se va a ir por debajo. Eso te permite ajustar la dosis real a la capacidad de retención de cada sector.

Estrés hídrico en frutales y berries

Cuando el agua en el suelo baja por debajo del umbral óptimo, la planta cierra estomas, reduce fotosíntesis y frena el crecimiento del fruto. En frutales de hueso y berries, el estrés en fase de engorde reduce el calibre comercial. No es que la planta se muera: produces menos kilos vendibles.

El estrés hídrico no se ve hasta que es tarde. Cuando la hoja muestra síntomas, el daño en el fruto ya está hecho. Un gemelo digital basado en modelos SPAC simula el flujo de agua desde el suelo hasta la hoja y te da el potencial hídrico de la planta antes de que aparezca el síntoma.

Cómo optimizar el riego con un modelo físico: paso a paso

  1. Caracterizar el suelo por sector: Se toman muestras del suelo en cada sector y se analizan en laboratorio.
  2. Incorporar datos meteorológicos: El modelo integra los datos climatológicos de estaciones cercanas en tiempo real.
  3. Definir parámetros del cultivo: Se define la especie, el estado fenológico actual y la profundidad radicular efectiva.
  4. Simular el balance hídrico por perfil: El modelo calcula cuánta agua útil queda en la zona radicular.
  5. Ejecutar, medir y ajustar en campaña: El agrónomo recibe la prescripción diaria por sector (dosis, duración, hora). Ejecuta el riego, registra los datos reales aplicados, y el modelo se ajusta con la información acumulada para mejorar la precisión campaña tras campaña.

Este proceso convierte datos edáficos, meteorológicos y fenológicos en decisiones operativas defendibles. No es magia: es física de suelos aplicada a la gestión del riego.

El agua disponible total (TAW) para un cultivo depende de la profundidad radicular efectiva y del contenido de agua entre capacidad de campo y punto de marchitez permanente.

Fuente: FAO 56 – TAW y profundidad radicular

Sondas de humedad vs. modelo físico del suelo: qué diferencia hay

Las sondas miden un punto del suelo. El modelo físico simula cómo se mueve el agua en todo el perfil del suelo de cada sector.

Criterio Sondas de humedad Modelo físico del suelo (Agrointel)
Qué tiene en cuenta Humedad del suelo (en el punto y profundidad donde está instalada) Suelo + Clima + Cultivo
Responde a ¿Cuánta humedad hay en este punto ahora? ¿Cuánto y cuándo regar en cada sector para no sobrepasar la raíz?
Heterogeneidad de suelo Necesitas una sonda por cada tipo de suelo El modelo se calibra con los parámetros hidráulicos reales de cada sector
Prescripción de riego No directa - requiere interpretación Directa - fecha, dosis y duración por sector
Hardware necesario Sondas + datalogger + mantenimiento en campo Sin hardware propio. Usa datos climáticos externos y análisis de suelo inicial
Mejor para Monitoreo puntual en sectores críticos Planificación diaria del riego en toda la explotación

Las sondas y el modelo físico son complementarios: las sondas validan, el modelo prescribe.

Preguntas frecuentes sobre optimización del riego agrícola

Depende del exceso de riego actual y de la capacidad de retención de tu suelo. En fincas con riego por goteo sin modelo físico, es habitual encontrar un exceso de riego por percolación profunda. Optimizar con un modelo SPAC suele reducir esas pérdidas, pero el ahorro depende del punto de partida: mayor en suelos arenosos, menor en suelos arcillosos. Lo medimos en cada piloto antes de generalizar.
Eficiencia de riego mide qué porcentaje del agua aplicada llega a la planta. El riego por goteo tiene una eficiencia teórica del 85-95%. Optimización del riego ajusta la dosis aplicada en cada sector para que toda el agua que llega a la planta se quede en la zona radicular, sin pérdidas por percolación ni riesgo de estrés hídrico. Puedes tener un sistema eficiente pero mal optimizado.
Sí. La optimización con modelo SPAC no requiere cambiar el sistema de riego ni instalar hardware adicional en campo. Se caracteriza el suelo de cada sector, se integran datos meteorológicos y de cultivo, y se simula el balance hídrico. El modelo te da la prescripción de riego óptima que ejecutas con tu infraestructura actual: programadores, electroválvulas y goteo que ya tienes. Lo único que cambia es la dosis y el timing.
Necesitas tres tipos de datos: caracterización edáfica, datos meteorológicos y datos de cultivo. La caracterización del suelo se hace una vez. Los datos meteorológicos se actualizan desde estaciones agroclimáticas. Los datos de cultivo los introduces según la fenología observada.

Nota del autor (Fernando, Director de Tecnología): Optimizar el riego es ajustar la dosis a la capacidad de retención real de cada sector, sin prometer ahorros de agua milagrosos. En cada finca medimos el consumo antes y después del piloto. El ahorro depende del exceso de partida y de la heterogeneidad del suelo. No es IA mágica: es física de suelos aplicada con disciplina operativa.

Sobre el autor

Fernando — Director de Tecnología en Agrointel.

Trabaja con equipos de riego y dirección técnica para convertir datos de suelo, clima y cultivo en decisiones operativas de riego por sector.

Equipo Agrointel · LinkedIn de Fernando

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